1. Pillados en el acto sexual


    Fecha: 19/02/2023, Categorías: Confesiones Autor: Tonyzena67, Fuente: CuentoRelatos

    ... matar y que en una pelea cuerpo a cuerpo no tenía oportunidad de hacerme daño, pues era de estatura baja y yo media un metro ochenta y ocho y con más volumen que él. Fui a su casa un tanto nervioso y me dijo: - Mira muchacho, yo no soy quién para juzgarte a ti o a mi hija… ustedes ya son mayores e imagino que saben lo que hacen. Conmigo no ha cambiado nada y quiero que sigas dándole mantenimiento a la piscina si tú estés dispuesto. No sé a qué les lleve esta relación, pero eso es mucho de ustedes y yo no voy a intervenir. Yo fui joven también y los entiendo. – Me dio el pago de $45.00 de un trabajo que todavía no había hecho y me pidió que llegara el siguiente día. Esos $45.00 dólares significaban mucho para un muchacho de 18 años por esa época, si relativamente un doce de cervezas en ese entonces solo costaba entre $2.99 a $3.49 dependiendo el origen. Seguí dándole mantenimiento a la piscina y al igual a su hija, a quien me culeaba cada vez que llegaba y siempre era por la puerta trasera, eso le gustaba a Hope.
    
    Creo que la única vez que casi me pillaban no era cuestión de juventud. Ya tenía 45 años y en esos años me estaba follando a la vecina de la casa de atrás. Era una chica rusa de aspecto latino de unos 33 años y con un cuerpo esbelto, bien definido, de tetas pequeñas y culito redondo y sólido. Ella me comenzó a coquetear por teléfono y terminamos cogiendo en mi cama. Tenía un hijo de necesidades especiales y su marido era médico y ahora no recuerdo su ...
    ... especialidad. Trabajaba en un hospital en otro estado por tres días consecutivos y un día en un hospital local, así que cuando estaba afuera en otro estado, yo llegaba a darle tratamiento a su mujer. Joanna era una mujer muy caliente y fogosa en la cama, pues cuando le faltaba su marido y no la podía asistir yo, también tenía una gran cantidad de juguetes sexuales. Creo que su marido sabía de los juguetes sexuales, pero no de los traspasos infieles de su mujer. No sé si yo era el único que se la llegaba a coger, pero si sé que era el más conveniente, pues vivía a un lado de ella. Creo que su sirvienta sospechaba, pero ella no hablaba muy bien inglés y tenía ese aspecto de ser hermética y retraída. Creo que su sirvienta escuchaba cuando llegaba a su casa y literalmente culear a Joanna, pues esta mujer gemía y jadeaba como loca al correrse.
    
    Cuando yo llegaba, Joanna cogía conmigo o jugaba con sus juguetes. Me sorprendía su libertad de hacerlo, pues parecía que disfrutaba que la vieran como utilizaba todo aquello para encontrar placer. Un día se sinceró conmigo y me dijo: Sabes Tony, tienes una cara bonita, un cuerpo que me excita, pero lo que más me gusta de ti, es esa verga que me tortura cuando me culeas. No solo que es grande y gruesa, sino que me puedes sangrar el culo si verdaderamente te lo propones. – Algunas veces vi un hilo de sangre cuando me la culeé, pero esta chica si me llevaba al agotamiento cuando cogíamos… era esa chica de resistencia y creo que era una de las pocas o ...
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