1. Cumpliendo los deseos de mi marido


    Fecha: 10/02/2023, Categorías: Confesiones Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    Fueron varias las semanas que pasaron desde la última aventura. Mi vida seguía con normalidad y me sentía bastante bien. No sólo no tenía remordimientos sino que me arrepentía de no abrir esta puerta hace años.
    
    Durante esos días recibía muchos correos electrónicos de gente que había leido mis relatos y conversar con ellos me ponía muy cachonda. Me sentí cómo la confidente ya que muchos hombres me confesaban que deseaban que a sus mujeres se las follaran otros. Con el tiempo me dí cuenta que los gustos de mi marido son más frecuentes de lo habitual. En alguna ocasión terminé masturbandome con las conversaciones que estaba teniendo y llegué a confesar alguna de mis fantasías prohibidas. Ver cómo otras mujeres me contaban que no se atrevían a pedirles a su marido que las compartieran me hacía sentir a mi también bastante normal.
    
    Una noche aproveché para salir con mi marido a cenar mientras mi hermana nos cuidaba a los niños. Hacía tiempo que no salíamos los dos sólos porque mi marido ha estaba con bastante trabajo y viajes.
    
    Cuando nos estábamos preparando mi marido me comentó que quería hacer alguna cosa hoy y que tenía que hablar conmigo.
    
    Eso me dejó con la curiosidad porque hacia tiempo que ni hablabamos de fantasías sexuales y mucho menos que juntos hicieramos algo. Aproveché para ponerme un vestido que me compré hace tiempo. El vestido era bastante ceñido y con muchas transparencias. Entre que no había tenido ocasión de ponermelo y no me atrevía llevaba un ...
    ... año en el armario con la etiqueta puesta. El vestido era negro y aunque tenía zonas cubiertas en las partes más íntimas no te permitía usar ropa interior.
    
    - Laura que guapa estás. Me dijo mi marido al verme.
    
    - Gracias, hacía tiempo que quería ponermelo pero no tenía ocasión pero mira, se me ve un poco las areolas de mis pechos. Son más grandes que la zona que cubre.
    
    - Cariño no te preocupes. Hay que mirar bien para darse cuenta.
    
    Al salir de casa nos montamos en el coche y nos dirijimos a un restaurante que le habían recomendado a mi marido. En eso mi marido hizo un cambio de dirección y me dijo que nos tomaríamos un aperitivo antes que era muy temprano.
    
    Llegamos a un sitio y al bajarnos del coche vi un cartel de club Swinger. A las alturas de nuestra relación no le pregunté que hacíamos allí.
    
    Al entrar vimos que el local era un poco oscuro pero estaba bien decorado y parecía límpio. No habían muchas personas quizás porque era temprano. Nos sentamos en unos sillones y nos pedimos una copa.
    
    Mientras estabamos hablando mirabamos a las parejas que habían. La mayoria eran mayores que nosotros. Habían también hombres sólos.
    
    Mi marido y yo comenzamos a hablar tranquilamente y la verdad me había olvidad por completo del sitio en el que estábamos. Actuaba como si fuese un bar culquiera. En eso se acercó un hombre y disculpandose nos dijo si podía acompañarlos.
    
    Luis al momento le dijo que si, que sin problema.
    
    El hombre era un poco mayor que nosotros, no ...
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